Diversos maestros y tradiciones contemplativas consideran la mente y el cuerpo uno y defienden como formas de conocimiento primarias la observación de la experiencia directa. A través de elementos corporales como la postura, las sensaciones o los sentidos se explora la experiencia sin que el juicio medie de por medio.

La psicología oriental sostiene la intención de investigar los movimientos de la mente para identificar tendencias nocivas como la compulsión a pensar a todas horas. Trata al pensamiento como «una adicción» que podemos aprender a soltar y dejar de alimentar. Sin embargo, es más fácil decirlo que hacerlo ya que “el problema del adicto es que no sabe que lo es” según Eckart Tolle, autor de El poder del ahora.

Estamos programados para pensar, no solo porque lo hacemos diariamente, sino porque en la escuela y en nuestro sistema educativo se prioriza y valora como ninguna otra materia la parte cognitiva en detrimento de otras vías de conocimiento como la corporal.

El pensamiento suele estar teñido de juicios y valoraciones y fácilmente puede vincularse a lo que hiciste ayer, dijiste hace un año, o temes que suceda en el futuro.

Vivir en nuestra cabeza constantemente promueve estrés, ansiedad y fatiga. Viajar en el tiempo incesantemente resulta agotador y genera costes a largo, medio y corto plazo. El más evidente es que nos perdemos el ahora que es realmente el tiempo en el que transcurre la vida.

Dentro de la psicología budista el cuerpo se considera el primer fundamento de la atención. Esto viene a decir que el cuerpo siempre está presente. Para su estudios disemina, a través de diversas prácticas, la respiración, la anatomía corporal, las diversas posturas corporales, así como ejercicios donde explora el envejecimiento y su progresiva descomposición hasta la muerte.

El Segundo fundamento lo conforman las sensaciones físicas (feeling tones), refiriéndose a si son neutras, agradables o desagradables. El tercero hace referencia a la mente y a su observación sin reacción. Distingue entre 4 estadios ordinarios de la mente y 4 estados superiores. El cuarto fundamento se centra en conocer y observar los dhammas que también se pueden llamar objetos de la mente e incluyen distintos aspectos como los obstáculos de la mente, los agregados o los factores del despertar entre otros.

Hoy en día, desde el paradigma científico, y disciplinas en auge como la neurociencia, predomina una visión cerebrocentrista. El cerebro se erige como el órgano rey promoviendo que el resto quede en segundo plano . De esta forma la mente y la razón adquieren mayor visibilidad y el cuerpo queda relegado a un segundo plano.

Sin embargo, el cerebro no es nada sin el sistema nervioso central o periférico. Establece una íntima relación con otros órganos fundamentales para el funcionamiento de la vida como el intestino o el corazón. Es por ello que conviene cuestionar su hegemonía.

En la antigüedad, grandes figuras como Hipócrates o Averroes ya hablaban de biología integral, concibiendo la salud como un todo, no fragmentada ni dividida entre la mente y cuerpo. También contemplaban la dimensión espiritual y el alma que tan importante rol desempeñó en la filosofía de antaño.

Continuará….