Por Guillermo Myro

El modo ser es un modo de estar en el mundo que consiste en desarrollar “el arte de estar”, de habitar el momento, de sentir y conectarse con lo que ocurre en este instante. No está orientado a objetivos, ni a metas específicas.  Su meta reside en  ser consciente de la experiencia tal y como se desarrolla en el momento actual. Conlleva parar y observar sin moverse hacia lo siguiente inmediatamente,  prestando atención a aquello que emerge en nosotros a nivel físico, emocional y cognitivo. La práctica de Mindfulness nos ayuda a cultivar este modo de estar en la vida, y con el que conectamos parando, observando y tomando consciencia de lo que ocurre en cada momento.

El modo hacer, a diferencia del ser, se basa en la acción. Una acción que implica un movimiento hacia fuera, hacia la realización y consecución de tareas, actividades, objetivos y cuyo propósito principal se centra en alcanzar, conseguir y solucionar problemas. Resulta muy valioso en nuestro día a día dada la variedad de tareas y actividades que debemos realizar; sin embargo a menudo, es tal su influencia y peso, que con frecuencia termina por inclinar en exceso nuestra atención hacia el futuro en detrimento de lo que ocurre en el presente. De esta forma,  gradualmente y sin apenas percatarnos,  vamos reduciendo la capacidad para prestar atención a lo que ocurre ahora, en este preciso instante.

El modo hacer también se caracteriza por estar en constante movimiento y acción; lo que con frecuencia produce dispersión, inquietud y ansiedad a largo plazo. De hecho, con frecuencia, solemos realizar varias actividades a la vez para ganar tiempo, lo que a la larga termina por convertirse en nuestro modus operandi habitual. Hablamos por teléfono mientras contestamos el chat y a su vez  completamos alguna tarea del trabajo.

Vivimos en un mundo donde hemos de realizar diversas actividades y tareas en el día (multitarea) pero la pregunta es si todas tienen que ser a la vez, es decir, “simultáneamente” o pueden esperar.  Diversos estudios muestran que dicha percepción no se ajusta  la realidad, la cual con frecuencia revela que incrementamos la probabilidad de cometer errores al hacer varias cosas a la vez. Por ej si hemos de redactar un informe y a su vez contestamos al Facebook y miramos el whatsapp la calidad de nuestro trabajo puede verse afectada.

Entrenarnos en parar y observar no es sencillo, especialmente cuando nuestra costumbre consiste en realizar múltiples y variadas actividades en el día a día: la colada, la compra, preparar la cena, recoger a los niños del colegio, las llamadas, conversaciones pendientes, recoger a los niños, gimnasio, clase de inglés, los emails pendientes, etc, etc.

Practicar Mindfulness a diario puede ayudarnos a incorporar este nuevo modo de estar  en nuestro día a día. Debemos tomarlo como un entrenamiento  e irnos habituando progresivamente, porque es a base de sumar momentos de consciencia como poco a poco logramos permanecer más presentes en nuestro día a día y con las personas que nos acompañan.

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