El coronavirus ha llegado para cambiar nuestras vidas, dibujando un escenario lleno de interrogantes y de preguntas sin respuesta que nos confrontan con la incertidumbre y el estrés que conlleva adaptarnos a un cambio de gran magnitud que afecta de forma directa a la salud y seguridad de la ciudadanía como a su vez a la economía y a nuestras perspectivas de futuro.

Como seres humanos, una de nuestras estrategias más habituales para reducir la incertidumbre, consiste en prever y anticipar los posibles peligros, tratando de controlar las situaciones que se nos presentan para sentirnos seguros y a salvo.

La sociedad hiperconectada en la que vivimos parece facilitar esta labor, manteniéndonos informados a cada instante de la evolución de los acontecimientos. Sin embargo, estar al tanto de lo que ocurre en cada momento, especialmente en un mundo que cambia tan vertiginosamente, promueve que nos desplacemos al futuro constantemente reduciendo con ello nuestra capacidad de esta presentes en el aquí y ahora. Muchos de los problemas de estrés y ansiedad que padecemos están relacionados con esta dinámica, en la cual tratamos de prevenir, anticipando e imaginando lo que va ocurrir, sin darnos cuenta de que esta costumbre nos sumerge en una preocupación continua.

Precisamos de calma y serenidad para gestionar la ingente cantidad de datos que nos ofrecen los medios de comunicación, discerniendo entre lo que es relevante y lo que no, entre lo que nos ayuda y lo que nos perjudica. Noticias falsas y verdaderas planean sobre nuestra consciencia y sus efectos no resultan inocuos para nuestro organismo. Seleccionar que leemos y que no leemos puede constituir una acción de plena consciencia y de plena responsabilidad; al igual que reflexionar sobre si debemos compartir o no determinada información.

No olvidemos que lo que vemos, leemos y escuchamos influye en cómo nos sentimos y en nuestra conducta.  La manera en que asimilamos y evaluamos la información cuando estamos alterados emocionalmente influye en nuestro estado emocional y por ende en nuestro discurso y comportamiento que a su vez repercute en los demás.

La práctica de la atención plena nos permite observar y tomar consciencia de cómo nos sentimos en cada momento, ayudándonos a aceptar los cambios con flexibilidad y a asumir la falta de certeza del mundo actual con serenidad.

A su vez el trabajo con la atención puede ayudarnos a cambiar el foco de la situación actual, alejándolo un poco del peligro y la preocupación inminente para observar la situación desde una perspectiva distinta en donde también contemplemos otros horizontes.

No todo es sombra ante este escenario que se despliega frente a nosotros; también hay claros de luz que asoman si sabemos verlos. Una forma que nos puede orientar hacia la luz es preguntarnos si esta crisis trae consigo alguna enseñanza. Dicho de otra forma: ¿podemos aprender algo de lo que estamos viviendo? ¿Nos ofrece alguna oportunidad de cambio todo esto?  A continuación ofrecemos algunas respuestas:

1.Puede ser una oportunidad para comprometernos más con el cambio climático, dando un respiro para que las ciudades se impregnen de aire limpio.

2.A su vez, supone una oportunidad para mirar más allá de nosotros mismos y recordarnos, tal y como subyace en los principios y enseñanzas de la atención plena, que dependemos unos de otros y que nuestras acciones tienen efectos que repercuten sobre los otros. Supone por tanto un buen momento para ampliar nuestra consciencia colectiva y unirnos con el objetivo de lograr un bien común entre todos.

3.También nos permite impulsar formas de trabajo que hasta ahora no terminaban de implantarse en nuestro país como puede ser el teletrabajo y que facilitan que podamos conciliar con más facilidad la vida personal con la profesional.

4.Ofrece una oportunidad para parar, para detenernos, para conectar con nosotros mismos y dedicar tiempo a actividades para las que antes no encontrábamos el tiempo como: escribir, ver alguna serie, pasar tiempo con la familia, hablar con nuestros seres queridos más a menudo y dedicando mayor tiempo, sin prisa ni agobio etc.

Desde la comunidad de Madrid un grupo de instructores acreditados en programas estandarizados de Mindfulness estamos ofreciendo todos los días de 18 a 19h (incluidos sábados y domingos) un espacio de regulación emocional gratuito para sobrellevar las crisis (como la que vivimos) en tiempos de tormenta. El espacio se llama “Volviendo a casa juntos”. Conectate con nosotros, sólo necesitas descargarte zoom e introducir el siguiente ID: 987 136 111. 

Nuestros mejores deseos para tod@s! , Muchas fuerza y mucho ánimo. 

Pdf y enlace al dossier Volviendoacasajuntos_def

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